Las 2:30 am, el gato detrás, después de un provechoso rato de lectura. Así me hallo. He dibujado y pintado provechosamente. Se diría que se han reunido las condiciones óptimas para que Andie escriba.
Seguramente sea algo meramente psicológico, para tocar la moral, como tantas otras cosas, pues no tiene mucho sentido. Ahora mismo me asemejo a un zombie con aires de intelectual, más que a una persona normal con ganas de escribir. Eso sí, lo realmente importante es mi gato, que está detrás mío, esperando quem e vaya a dormir. ¡Se echa tanto en falta!
Tener un ser vivo que parece que te entiende y entiendes, con quien hablas y que de algún modo parece que responda, satisfaciendo así tu sed sin siquiera despeinarse. Esa despreocupación, que a ratos -los importantes- desaparece, es lo que más me gusta de los gatos, especialmente del mío, que se deja hacer de todo y solo dice miau, ya ves tu.
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